
La falta de componentes puede confundirse fácilmente con un problema de montaje, una opción adicional no incluida o daños en el embalaje. Para abordar la controversia con precisión hay que comparar el contenido de suministro acordado con lo realmente recibido y conservar información sobre el estado del conjunto antes de modificarlo.
Determine qué documento establece los componentes incluidos
Reúna el contrato, las especificaciones, el pedido, la ficha del producto en la fecha de compra, las instrucciones y la lista de piezas del fabricante. Es importante distinguir el documento que indica los componentes de este modelo concreto de una imagen publicitaria similar. Documente la referencia de la variante, ya que una misma denominación comercial puede abarcar varias configuraciones de suministro.
Documente el resultado del desembalaje
Si la caja aún no se ha abierto, conviene grabar su aspecto general, los daños y el etiquetado y, después, mostrar el contenido de forma secuencial. Si el producto ya se ha desembalado, no debe escenificarse una nueva apertura como si fuera la primera: describa la secuencia real e indique quién estuvo presente en la recepción.
- Coloque las piezas de manera que pueda relacionarse el conjunto completo con los elementos individuales.
- Conserve las bolsas, los insertos, los precintos y el embalaje de transporte.
- Distinga una pieza realmente ausente de otra con una forma o ejecución distinta.
- Compruebe la cantidad de cada referencia, además del peso total de la caja.
- Indique si se entregó parte del contenido al montador o al servicio técnico.
Prepare una lista de discrepancias
Resulta práctico utilizar una tabla con cuatro campos: referencia según el documento, cantidad esperada, cantidad realmente recibida y prueba. Por ejemplo: «pletina de fijación según las especificaciones: dos; recibida: una; vista general del conjunto en la fotografía n.º…». Un hueco vacío en el organizador no demuestra por sí solo qué pieza debía ocuparlo.
Distinga el hecho de sus consecuencias
La ausencia de un elemento y la imposibilidad de utilizar el producto son cuestiones distintas. En un producto, el elemento ausente impide un uso seguro; en otro, se trata de un accesorio adicional. Su importancia técnica se determina según la función de la pieza, el diseño y la documentación, y no solo por su tamaño o precio.
Sustituir por cuenta propia un elemento de fijación por otro elegido sin verificar su idoneidad puede modificar el objeto y causar nuevos daños. Antes de intervenir conviene documentar el estado y acordar las acciones posteriores, especialmente si se prevé estudiar las causas del defecto.
Qué aportar para una evaluación preliminar
Prepare una breve cronología de la recepción, el desembalaje y el montaje, el conjunto de documentos, una vista general del contenido y una lista separada de lo que falta. Conserve la reclamación y la respuesta del vendedor. El perito estudia el contenido real y la importancia técnica de las discrepancias; la elección de la pretensión jurídica depende también del contrato y de las circunstancias de la compra.
Si ya no se conserva el estado inicial, indíquelo expresamente. Las fotografías, la correspondencia y las actas pueden ayudar, pero su insuficiencia no debe ocultarse con una afirmación categórica sobre lo sucedido antes de la inspección.